Ya no tengo una calle
que espera mis zapatos
ni tengo los pies húmedos por la salitre del mar.
No tengo nada que sea importante, ni me importa.
Bajo como hago todos los días a tirar la basura
y te encuentro ahí esperándome como haces siempre.
Te presto mis brazos y me lanzas al otro lado.
Desde ahí tu cara gris se deforma
te veo en vertical, discontinua invisibilidad
que he logrado dibujar con los dedos
antes de que desaparecieras por el fondo.
Salgo descalza por temor a no volver.
Foto : Federica Erra

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