miércoles, 13 de julio de 2016

Nadie vela al mar de la tempestad
Nos apartamos
de esos caminos
por falta de aliento.
Nos viene la oscuridad
con sus bondades
y todo lo que es
se vuelve peligroso o desconocido.
Construyo otros caminos
numerosos
con la forma del fuego.
Sin tregua miramos
su cercanía
las nubes blanquísimas
incontrolables
y de reojo tomamos la tempestad
ahora como un júbilo
pues hemos avivado
al mar entero

solo para tocarle.

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