Después
nos dejamos a un lado
como si no fuéramos personas
en la brevedad de la soledad
Nos quedamos
estáticos en pleno bosque
amontonando las alargadas lluvias
para no volver a ningún lado
y embriagarnos como hiciéramos
después de cada tormenta
Ocurriera
el alboroto del agua
por todos los lados
y estalláramos.
Foto: Deb Schwedhelm

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