Había algo de terror
en la manera en que se miraban
él la había observado.
Llevaba toda la mañana
sin poder confirmar ese presentimiento.
Había un exceso de intimidad entre ellos
demasiadas huidas
demasiados viajes del salón al dormitorio.
Decidieron no mirarse más
dejar el tacto de los ojos
sólo a sus manos
y simplemente
amarse
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