No tengo más que la voz del río
hablan las hojas entre ellas
Sólo las formas de los dedos que se esparcen hasta no poder seguirlos.
Sólo la expiación de la luz
que aparece y desaparece entre los árboles.
No tengo más para dar y lo dejo todo para el aire
Dueño absoluto de lo que toco.

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