miércoles, 13 de julio de 2016

De tu boca
una jaula en
medio mundo
el grito del carcelero.
La misma
boca
imbebible
vuelve
vestida
con el mismo carmín
mordisqueado por otras lenguas
Vuelve
como un inquilino ruidoso
a vociferar su vacío
en tu boca.

como una madeja de colores  brillantes.
Nadie vela al mar de la tempestad
Nos apartamos
de esos caminos
por falta de aliento.
Nos viene la oscuridad
con sus bondades
y todo lo que es
se vuelve peligroso o desconocido.
Construyo otros caminos
numerosos
con la forma del fuego.
Sin tregua miramos
su cercanía
las nubes blanquísimas
incontrolables
y de reojo tomamos la tempestad
ahora como un júbilo
pues hemos avivado
al mar entero

solo para tocarle.
Entré a mi cuerpo
bañándome
de tu boca y de tu sexo
tu belleza
tu amor.
Ninguno
esgrima
el latido
del suelo
de la pared.
El aire lo exuda
digo
del deseo
de la vida o de la muerte.



Estamos a punto
de ser malignos
a ser el hombre o la mujer
de la sombra.
A estar
uncidos
por Yavé
a regresar
sobre las tibias
                                escrituras
de la boca
estamos a punto
de que nos amen
los niños.
¡Bendecidnos!




Si una mañana
post mortem
me encuentras a tu lado
camina diligente
yo ya despertaré más tarde
cuando los rasgos
del otoño reflejen
la prisa de los ruidos
y la exhalación por la verdad.
Trataremos de permanecer ajenos
escuchando nuestra última palabra
llegara a ser un secreto.





































































Será el gesto  de alguien
la encarnación de los jardines
haciéndose vacíos.
Será la silueta de la escritura
la neblina quizá
borrándolo todo al mismo tiempo.
Será y para que decirte
nos inventarán las caricias
el sexo incorrecto
hasta el amor cómico
nos será difícil
acaso imposible.
Seremos lo que éramos
hasta convertirnos en sapos
en una cosquilla secreta
la sonrisa hundiéndose en la boca
eso será sin duda.





















*Imagen de la red, autor desconocido



























¡A tierra!
nos gritaron
y ahora mismo yo no soy capaz
de caerme al suelo
entre tus piernas
y que me toques.
 Ahora mismo yo no soy capaz
no soy capaz siquiera
de tener frío.


































Me dicen
no jures en balde
no vaya hacer que te quedes en el infierno
no vaya a ser que renegando de Dios
las perspectivas del cielo se me esfumen




































Camino
sin ningún punto de luz
hasta llegar lejos
y detenerme bajo
la simetría de tu labio.



De mí
de él
del quien salí huyendo
no te debo contar nada.
Sólo debo mirar
y callar
mientras dejo que otros
me conversen bajito
casi en susurro.
Sobre mí
ya todos habrán contado
algo
de él
casi dejan correrlo
todo.
Somos tan semejantes
que nos tocamos
y nos desconocemos.




















Te elegí
y no lo sabías….
te elegí
por tu boca
te elegí
por tu ojos de cristal
pintados del revés.
te elegí
porque habías crecido
desnudo como la muerte
porque habías abierto
con desvarío mi única herida.
Te elegí
porque eras igual
al niño
que nunca tuve
te elegí
porque eras tú
a quien buscaba
debajo de mi cama de niña.









Hubo siempre un gato en el jardín
nadie le vio subir al árbol
y marcharse
nadie
excepto un diminuto cadáver
a la misma altura del árbol.
Pero él se fue
lejos
quizás buscando
otro jardín
u otro árbol.







¿Por qué nadie
ni la inmensa mayoría
llega hasta el cielo
y se perfuma de agua?
No sé porque
pero mientras estuve allí
practiqué vivir día tras día
contra ese vidrio
como si fuera la lluvia
pero ya eran de oro mis sueños
por eso  estoy
en medio del río
cayendo desnuda
para que me mueras noche tras noche.







Porque
nadie nos preguntó cómo se oscurecía la noche
me fui
lejos de la ausencia, lejos del exilio del alba
detuve tus besos
sobre una luna de color ámbar
y me consagré a la calle de tonos pálidos.
Cuando me dijeron
quédate
me hice
diminuta
y marché














Te cuento:
viniste empapado de árbol
viniste desde lo alto del páramo
tan lejos de la madrugada
 tanto que llegaste ocupando de pájaros
mis manos desconocidas.
Desde tus ojos cayeron
todos los ríos del mundo
ríos que nunca llegaron al mar.
Tú estabas encinta de un sueño
y me abracé a ti para que nacieras de nuevo.




































¿Te acuerdas?.....
te amé
Ahora
ya dejé de hacerlo
ahora
ni estoy feliz
ni estoy triste
ahora estoy
frente a la ventana
viendo la otra ventana
sin nadie adentro
ni nadie afuera.
¿Te acuerdas?
quizás vuelva
para amarme
por si ya estuvieras
en mí
de regreso.







         












Cambié mi casa por un patio hueco
que cupiera en mi bolsillo
para quedarme allí
una noche tras otra
Pero en mi patio no había toboganes
ni nada de nada
por eso ése era el que yo quería
ningún otro me cabría en el bolsillo.
Yo andaría con él a todas parte
allí mi prometido me declaró su amor
allí mi prometido me mató mil veces
 pero  mi madre entró a hurtadillas
para salvarme del sueño y llevarme a casa
sin proferir ningún grito.
Mi patio está frente a casa
y está lleno de toboganes
y de mamás tiradas al sol del verano.










Crecen
los cielos
los perdemos de vista
de tan lejos que se van
a improvisar una tormenta.
Me quedo con los ojos huecos
para llenarlo de bosque
de pájaros  blancos y oscuros
para clamar a la Luna
por sus vestidos de niñez.
Me quedo con la vida
segundo a segundo
con esos cielos
que cayeron como hojas
hasta que formaron
el oleaje  y lo anudaron
a  un mar ajeno.












Estoy rodeada de todas las cosas
no sé cómo
pero así es.
Debo de estar triste
siempre,
quizás
mi madre
me parió en la niebla
por eso existen todas esas cosas
como si  fueran de verdad
pero no lo son
no sé cómo
pero así es.
Yo a veces  las olvido
y me  tropiezo con ellas
entonces me doy cuenta
y las toco una a una
pero al tenerlas en mí
se van difuminando
y dudo
siempre
si existieron.








Lo supe
lo toque
me suena despacio el cuerpo
lo calmo
 con hambre
me lo  llevo a escondida
hasta que se me nota
y lo saco como si las palabras
hicieran el camino al revés.
Se revelan
y acaban
en  el otro lado
tan de silencio



,

Cambié mi casa por un patio hueco
que cupiera en mi bolsillo
para quedarme allí
una noche tras otra
Pero en mi patio no había toboganes
ni nada de nada
por eso
ése era el que yo quería
ningún otro me cabría en el bolsillo.
Yo andaría con él a todas parte
allí mi prometido me declaró su amor
allí mi prometido me mató mil veces
pero mi madre entró a hurtadillas
para salvarme del sueño y llevarme a casa.
Sin proferir ningún grito
sali.
Mi patio está frente a casa
y está lleno de toboganes
y de mamás tiradas al sol.
Yo diría que la vida no es un sueño, 
ni un camino que hay que andar.
Yo diría que la vida es un desierto de arriba a bajo. 
Yo diría que la vida es una huida permanente, 
una pregunta sin respuesta.
Yo diría un grito y el grito no terminase..
No es un sueño aunque soñemos.
Era un sencillo esbozo, trazos sin conexión con su propia vida. Algo había quedado atrás, algo que no lograba recordar, se paró en seco y miró a su alrededor, nada le resultaba familiar, lloró hasta que las últimas lágrimas le quemaron el rostro. 
Aquel amanecer continuaría a otros, otros iguales o distintos a los ya había vivido, se perdió intentando buscarse.
¿ De qué color es la oscuridad? Díganme, ¿y la luz? 
Estoy cerca de donde ambas se funden, 
las palpo,
 vengo con el viento en mis manos 
y las tomo por sorpresa...
Hubo siempre un gato en el jardín
nadie le vio subir al árbol
y marcharse
nadie
excepto un diminuto cadáver
a la misma altura del árbol.
Pero él se fue
lejos
quizás buscando
otro jardín
u otro árbol.
Era azul el color favorito de la nubes
no lo recuerdo exactamente
¿o era el de la niñez?
Mientras ocultaba mi inesperado sexo
una mujer de alargada vejez
se vestía con el traje de novia de mi madre.
Guardé mis manos de su mirada
ningún sueño
me lo arrebataría .



Algo concreto
el principio
que supe
siempre firme.
Lo indefinido
la vuelta atrás
y mirando de frente
el final...


Foto: Enrico Facchetti
Una y otra vez 
deseando entender la posesión 
de las manos
en mi cuello 
o de las tuyas 
tocándome en el sueño
o de los dedos míos
examinando
una y otra vez
la pornografía explícita de mi escritura.


Foto: Enrico Facchetti
De la tierra 
viene el ácido
de los huesos 
que nos erigen verticales
árboles bisontes 
fieles desde el comienzo.
Vienen jinetes
de extensa muerte
diciéndose dioses del apocalipsis
vienen huyendo del oleaje.
Los veo desde la otra orilla
no en un sueño
no en ningún libro
vienen de mis manos
y allí los veo morir
cada día de mi vida.


Foto: Anne George




Me desperté de pronto
y era bellísima
Luego me vino el sueño
y no me encontré,
Aún sigo dando vuelta 
yendo y viniendo
Cuando despierte de nuevo
tendré que atarme
al primer árbol
ser su corteza
crecer hasta alcanzar el cielo
y no soñar.
Foto Deb Schwedhelm 

Después
nos dejamos a un lado
como si no fuéramos personas
en la brevedad de la soledad
Nos quedamos
estáticos en pleno bosque
amontonando las alargadas lluvias
para no volver a ningún lado
y embriagarnos como hiciéramos
después de cada tormenta
Ocurriera
el alboroto del agua
por todos los lados
y estalláramos.

Foto: Deb Schwedhelm



De ahí mi cara
La soberbia del océano
La textura del cuerpo
Teta arriba
Como un sacrilegio
Como si invadiéramos
La intimidad de agua...



Ya no tengo una calle 
que espera mis zapatos
 ni tengo los pies húmedos por la salitre del mar.
No tengo nada que sea importante, ni me importa.
Bajo como hago todos los días a tirar la basura 
y te encuentro ahí esperándome como haces siempre. 
Te presto mis brazos y me lanzas al otro lado. 
Desde ahí tu cara gris se deforma
te veo en vertical, discontinua invisibilidad 
que he logrado dibujar con los dedos 
antes de que desaparecieras por el fondo.
Salgo descalza por temor a no volver.

Foto : Federica Erra


En este sueño
Nos olvidamos de soñarnos
Sólo nos abrimos las manos 
A la humedad de los aguaceros.
Tuvimos que mirar la longitud de la nostalgia 
Y continuar viviendo cada día 

Como un acontecimiento único.
Sin olvidarnos de morir
Nos soñamos o algo más simple que eso
Nos vivimos plenos de incertidumbres.


Foto : Kata


Tómame
Solo para ti me he vuelto bella
Me he rociado con almizcle los pezones
y me he untado con la humedad de los ríos.
Tómame
Sólo para ti me he vuelto mujer
He cubierto mi cuerpo con el agua de las fuentes
Otras mujeres nos ven y sonríen...


¿ Cómo hago para vivir?
Ahora tengo demasiadas vidas 
Ya sé
Las escribo en un papel
Y empezaré a vivir cada día
Con una de ellas.

Tus sexos son oquedad 
Esta noche soplará el viento negro 
a esa hora donde derivaremos las ofrendas.
Porque sobre la cabeza de mis dioses 
la vida celebrada de las moscas
han empezado fructificar.
¡Grita entonces en la calle de tus padres,
la calle de los traficantes!
Sean los filibusteros perdedores de la apuesta
los que de avenir vengan con los gritos de lo trenes.
Esta noche tanto o igual
saldré con la negrura envejecida del viento
me deslizaré sobre los cadáveres de esa guerra
que sacaron a mis hijos predilectos del paraíso.
¡Grita a las madres rígidas
a las despuntadas arpías de los tiranos
¡Grita hasta acabar con mi dolor!

Mañana me volveré hacia tu lado masculino 
Solo haré una cosa, lo pienso 
Sin esfuerzo dejaré mis vestimentas al rocío de las lámparas 
O quizás lo piense mejor
Y lo siembre en el lado oeste del jardín. 
Cuando te levantes,mi útero
Estará repleto de larvas de mariposas, te digo.
Quizás me lleves a volandas de cinco en cinco minutos
Al centro mismo del jardín
Como muestran las últimas radiografías
Y todo entonces nos llevará a ese tiempo
Que fuimos bellos e inútiles.


No tengo más que la voz del río 
hablan las hojas entre ellas
Sólo las formas de los dedos que se esparcen hasta no poder seguirlos.
Sólo la expiación de la luz 
que aparece y desaparece entre los árboles. 
No tengo más para dar y lo dejo todo para el aire
Dueño absoluto de lo que toco.




En el conocimiento 
Oculto la verdad
Nadie se da cuenta, o sí. 
Nadie camina
Sobre mi mismo camino, o sí. 
No tengo certeza.
Tuve hace años
Un árbol plantado en el vientre
Me deshice de él sin más, o no.
Nunca probé su fruto
Nadie mordió su pulpa, o sí
No tengo certeza.
Te mentí, eso estoy segura, te mentí
Desde entonces estoy inculpado por el pecado, o no.
No tengo certeza.
Me sobra la casita que me hice construir
Con los árboles que mantuve en pie, o sí
No tengo certeza.
Caí justo cuando mi pequeño árbol
Volvió a renacer, a tener ramas
Como si jamás nada hubiera sucedido, ninguna muerte, o sí.
No tengo certeza.
Ramas que una vez permitió ocultarme.
Pero mi vientre presagió el diluvio
La hemorragia del agua, o no.
No tengo la certeza.
Recuérdame, quizás
Nadie sepa que me deshice de ti, o sí.
No tengo certeza..

A escondidas de La Muerte 
nos encaminamos triunfantes
hacia la vida postrera .
Ningún sortilegio
ha sido capaz de esquivar su devenir.
Ninguna razón
ha de debilitarla si acaso por alguna razón
cometiese todos los crímenes del mundo.
Serán para nosotros más afines
las hogueras de los espejos
la rendición del vulgo
que cualquier otra cosa.
Todo lo demás
nos quedará prohibido.

Había algo de terror
en la manera en que se miraban
él la había observado.
Llevaba toda la mañana
sin poder confirmar ese presentimiento.
Había un exceso de intimidad entre ellos
demasiadas huidas
demasiados viajes del salón al dormitorio.
Decidieron no mirarse más
dejar el tacto de los ojos
sólo a sus manos
y simplemente
amarse

Lo que he vivido tiene un comienzo. 
No tiene nada que ver con el recuerdo, ni con los buenos ni con los malos.
Debo escribir esa palabra para continuar "Autarquía" esa ha sido la primera de hoy.
Experimento con nuevos vocablos, dejo "miedo, lluvia, árbol, bosque, mar.."
Esas palabras que terminar siempre volviéndose real.
Hoy he decidido no nombrarlas, escribirlas solo en el agua
Verbalizar la verdad, hoy sólo la verdad.
"Autarquía", es esa la que ahora no puedo eliminar de la pared.
La tengo que escribir sobre papel, darle la libertad deseada
Sembrarla en el agua, hacerla isla en medio de todo el barullo...
Debo hacerlo.

Entrégame
La certeza 
Todo lo que ya eres existe en mí.
Tu nombre de repente 
contra el mío
Estalla
Y no es en balde.
Lo he dejado todo
El conocimiento
La duda del universo
Todo.



Ellos se quedan impasibles.
Mirando lo cercano, tomándolo, así fuera algo imposible.
El miedo o la negación del miedo.
Las manos que fluctúan así fueran flores o aves.
Todo lo cotidiano, un preludio a la ternura
a la caricia sin pretexto
a fingirnos la costumbre de amarnos.
El ruido de fondo, ellos siempre observándonos.


Hablaremos, sí, con colores
y no sólo el de las sombras ni el de la música. 
Hablaremos
como si fueramos una multitud aunque seamos uno.
Nada nos importará 
tendremos la valentía, o mejor dicho, 
la osadía de los huérfanos....
Sí, hablaremos
aunque nuestras voces 

no sean las únicas que conquisten
el silencio


.
Aunque
tengamos que  revivir  el milagro
nada subsiste
nada
excepto la tibieza de la mirada
el roce inocuo con la tierra.
No sea en la aceptación algún  horario
que nos deba someter a ese rito
a ese  acontecimiento extraordinario
Entonces-
nos quedásemos afuera del todo
en la sucesión de un rostro más otro
así sin saber qué hacer después
así nosotros repitiendo ese tiempo
hasta dejarlo en las manos
manso.


domingo, 3 de julio de 2016

Cambié mi casa por un patio hueco
que cupiera en mi bolsillo
para quedarme allí
una noche tras otra
Pero en mi patio no había toboganes
ni nada de nada
por eso ése era el que yo quería
ningún otro me cabría en el bolsillo.
Yo andaría con él a todas parte
allí mi prometido me declaró su amor
allí mi prometido me mató mil veces
 pero  mi madre entró a hurtadillas
para salvarme del sueño y llevarme a casa
sin proferir ningún grito.
Mi patio está frente a casa
y está lleno de toboganes
y de mamás tiradas al sol del verano.