Vimos quebrantarse
de súbito todos los
árboles
lejos del territorio del silencio
A la mujer de la tierra
con sus hijos sucumbir
a la locura de las lágrimas
Era de verdad
todo el desierto
el olor de los manantiales
el río
lento y sereno.
Estuvimos cerca
los vimos caer
hacia lo más profundo
cada uno agarrándose como podía
hacia la mujer
que de inmediato
secó sus ojos
y de hizo semejante
a sus longitudes…

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