Tengo los ojos,
lleno de peces
Océanos anchos
en las mejillas.
Sobre mis bosques
desfilan gigantes dinosaurios
que lucharon contra los hombres
y todos ellos han perecido.
Ninguna de mis lágrimas
tiene la sequedad del desierto
ni una sola.
Los peces navegan
por mi río de adentro
van solos
ni siquiera yo los acompaño.
Ellos me dejan
majestuosos jardines
sobre mi pelo de escarlata
que yo me encargo de regar
con el agua que dejan sueltos
los amantes antes de
morir.
A mis ojos
le pusieron
el cielo.

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