Donde dormimos
cada vez más
cercano
nadie nos
permitiría
dibujar el
mar
ni tampoco
ninguna
orilla
ninguna .
Tal vez
en algún
sueño
el mar
sin
semejanzas
al cielo
nos sujete
a las calles
ásperas
de las
ciudades
y a basta de vivirla
nos dieran
una muerte
más inmediata.
Y en esa proximidad
nos tomásemos
el sueño
como lo único
real.

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