lunes, 30 de mayo de 2016

Donde dormimos
cada vez más cercano
nadie nos permitiría
dibujar el mar
ni tampoco
ninguna orilla
ninguna .
Tal vez
en algún sueño
el mar
sin semejanzas
al cielo
nos sujete
a las calles
ásperas
de las ciudades
y a basta de vivirla
nos dieran
una muerte
más inmediata.
Y en esa proximidad
nos tomásemos
el sueño
como lo único real.





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