Ella había dejado caer el vino
Y se cubría la boca
con la última copa
que quedaba sobre la mesa.
Él se había quedado dormido
sobre el mantel de la cocina.
Ella miró a su alrededor
la madrugada
sonaba como un gigantesco tambor.
Cerró los ojos.
Eligió la abertura del mundo
lo dejó dormir.
Nadie la conocía
le resultó fácil
desaparecer.
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